29 de noviembre de 2010

¿Qué pasa con wikileaks?

Hace meses que venimos oyendo hablar de la página de Wikileaks. Pero en los últimos tiempos algo ha sucedido dentro de esta organización. Lo que comenzó siendo una lucha alternativa contra el poder establecido, se está convirtiendo en una información “mediatizada” más.
Hoy nos hemos levantado con la noticia de que los informes de Wikileaks aparecen en algunos medios tan libres de toda sospecha como de mucha confiabilidad (El país, New York Times, Spiegel, The Guardian, Le Monde). Pero no aparecen al completo sino sólo una reducida selección de los 250.000 cables. De esta forma  el “periodismo de investigación” se ha convertido en   el acceso privilegiado y el uso arbitrario de la  información por parte de intermediarios que hacen de un conocimiento particular un ejercicio de poder. Casualmente, la página web de Wikileaks ha sufrido un ataque y se ha  invalidado, así que  sólo se va a saber lo que esos medios, siempre generosos con el poder respectivo, han acordado brindar en una suerte de cártel informativo.
 Y esa información se reduce a  comentarios que rozan el peor sensacionalismo de la prensa rosa (que si Berlusconi es un maniático, Sarkozy tiene delirios de grandeza y Putin es un poco hipocondríaco), pero sobre todo  opiniones sobre países que llevan rato señalados como poco amigos de la democracia (Libia, Zimbawe, Irán, Rusia, Afganistán, Corea).
No resulta muy creíble que los medios tradicionales que han sido cuestionados  por la propia Wikileaks, sean ahora los abanderados de esa información. No deja de parecer una huida hacia adelante dispuesta a brindar un último servicio a sus señores. Como se suele decir, siempre es más fructífero acudir a las fuentes originales. Esto es, a wikileaks.
El propio Departamento de Estado se ha adelantado a la publicación de esa información. Y lo mismo ha hecho los medios escogidos para difundir parte de la misma. Eso sí hay que recalcar que los medios seleccionados se han conjurado para publicar sólo lo que ellos consideren “apropiado”. Les ha faltado decir que lo apropiado es lo acorde a sus intereses.
La nota compartida por todos estos medios donde explican de dónde viene la noticia es bastante clara e invita igualmente a la prudencia. La información brindada por Wikileaks siempre ha ido mucho más allá de lo que estos medios se atrevían a incluir. ¿Por qué ahora? No está la crisis del sistema para muchas ingenuidades.



24 de noviembre de 2010

PODER Y SANGRE EN EL DESIERTO

En los últimos post hemos estado desgranando las idas y venidas de nuestros políticos en el ámbito nacional, autonómico y local. Y como no podía ser menos también a nivel internacional existen múltiples casos de obligada mención. Un ejemplo reciente es el del Sahara.
El Sahara Occidental, en el noreste de África, fue colonia española hasta 1975. Ese año la  decadente dictadura de Franco cede ante las apetencias anexionistas  de Marruecos y firma el Acuerdo Tripartito, por el que se reparte el territorio entre Marruecos y Mauritania. El derecho a la autodeterminación saharaui fue conculcado y el Polisario comenzó a combatir contra ambos países. Poco después Mauritania se replegó permitiendo la ocupación marroquí de todo el Sahara. Desde entonces no han cesado los conflictos entre ese territorio y Marruecos, siempre  bajo la atenta mirada de los españoles.
En las últimas semanas hemos asistido a un ataque despiadado del gobierno marroquí que viola todas las normativas internacionales en materia de derechos humanos. La ministra de Exteriores ha explicado cuando se le ha reprochado su pasividad frente a este tema, que lo que allí sucede no es asunto nuestro y va más lejos, ni siquiera como país miembro de las Naciones Unidas, condena los ataques ilegales que está llevando a cabo Marruecos.. 
Pero como no podía ser de otra manera, ese cruce de brazos del gobierno español tiene un trasfondo económico. El Sahara posee uno de los recursos más deseados por España y Marruecos: su banco pesquero. La UE ha firmado acuerdos de pesca con Marruecos en 1988, 1992, 1995, y 2005, en los que, a cambio de prestaciones económicas, la flota europea obtiene permiso para faenar en las aguas bajo soberanía y bajo jurisdicción marroquíes. De estos acuerdos el país más beneficiado  es España. Otro  de los recursos más explotados en el Sahara son los fosfatos, elemento fundamental para la producción de fertilizantes. Actualmente, a través de la sociedad Phosboucráa, participada en un 35% por  España, Marruecos es el primer productor y el tercer exportador mundial de fosfatos3.Además  la cercanía del Sahara a las Islas Canarias y su abundancia de arena, ha provocado que incluso este recurso esté siendo expoliado en la actualidad para nutrir las costas y playas del litoral insular.
  Pero sin duda uno de los recursos más deseados del territorio saharaui son los hidrocarburos. Un trofeo codiciado por numerosas multinacionales energéticas. Ya se sabe que las riquezas petroleras atraen a los buitres más depredadores.
Y así las cosas,  Marruecos no se recata en  declarar que su única aspiración sobre el territorio es una unión histórica y España mientras, se abstiene de  realizar juicios ajenos. Pero una cosa quiero decirles, si el Sahara fuera solamente arenas y camellos, nadie miraría hacia la costa occidental africana.